Su web tiene fallos. Se los decimos gratis.
Revisamos indexación, velocidad, seguridad, móvil y conversión, y le enviamos por correo lo que encontramos con la prueba de cada cosa. Sin coste, sin tarjeta y sin llamadas. Aunque después no nos contrate.
Cinco áreas, y ninguna a ojo.
Cada una se mide contra lo que su servidor responde de verdad. Si algo no se puede probar, no entra en el informe.
Indexación
¿Google ve realmente sus páginas?
Comprobamos lo que responde su servidor a Googlebot, no lo que dice el código: sitemap, canonical, noindex, redirecciones y si el dominio contesta en una sola versión. Es la revisión que más veces encuentra páginas invisibles para Google sin que nadie lo supiera.
Velocidad
Con datos de campo, no de laboratorio.
Medimos las Core Web Vitals con los datos reales de usuarios de Chrome cuando su web los tiene, y pesamos la portada imagen a imagen. Una portada de varios megas se nota en el móvil de un cliente antes que en cualquier informe.
Seguridad
Las cabeceras que casi nadie mira.
Revisamos cabeceras de seguridad, certificado, versiones expuestas y puntos de entrada evidentes. Sin tocar nada y sin entrar en ningún sitio: solo lo que su web enseña a quien la visita.
Móvil
Donde se pierde de verdad.
Abrimos la web en pantalla de móvil y miramos lo que suele romperse: texto cortado, botones fuera de sitio, avisos que tapan el contenido y formularios que no se dejan rellenar con el pulgar.
Conversión
De la visita al contacto.
Seguimos el camino que hace un cliente hasta escribirle: cuántos pasos, qué se le pide, qué le frena. Y comprobamos que sus formularios entregan de verdad el correo, que es el fallo más caro y el más silencioso.
Tres pasos, y dos son nuestros.
No hay reunión previa, ni cuestionario largo, ni presentación comercial.
Nos deja la dirección
Su web, su correo y, si quiere, en qué prefiere que nos centremos. Nada más.
La revisamos a mano
Herramientas para medir y una persona para leer los resultados y separar lo grave de lo cosmético.
Recibe el informe
Lo que está mal, por qué importa y en qué orden lo arreglaría. Aunque no nos contrate.
Un informe que se entiende.
Escrito para quien manda en el negocio, no para quien programa. Cada punto trae la medición que lo demuestra, por si se lo quiere dar a otra persona.
- Los fallos encontrados, ordenados por lo que le cuesta cada uno
- La prueba de cada fallo: qué medimos y qué devolvió su web
- Lo que puede arreglar usted mismo, separado de lo que no
- Qué se gana con cada arreglo, en visitas o en contactos
- Presupuesto solo si lo pide, y nunca dentro del informe
- GraveLas dos versiones del dominio respondían a la vez y Google contaba dos webs distintas.
- GraveEl formulario decía «enviado» y el correo no salía. Los contactos se perdían sin dejar rastro.
- MedioPortada de 5,7 MB por cincuenta imágenes sin comprimir. En móvil, seis segundos hasta ver algo.
- MedioNinguna cabecera de seguridad y el nombre del administrador servido en abierto.
Ejemplos anonimizados de revisiones que hemos hecho. Ninguno de estos fallos rompía la web: todas cargaban con normalidad mientras perdían visitas o contactos.
Por qué la regalamos.
Medir nos cuesta poco: buena parte del trabajo lo hacen herramientas nuestras que ya corren todos los días sobre las webs que mantenemos. Lo que lleva tiempo es leer los resultados y decidir qué importa, y eso lo hacemos igual.
Y porque funciona. Quien ve un fallo explicado, con la medición al lado, casi siempre quiere arreglarlo. Unas veces nos lo encarga y otras lo resuelve por su cuenta con el informe en la mano. Las dos nos parecen bien.
Lo que no va a pasar: que le llamemos, que le metamos en una lista de correo o que el informe se convierta en un presupuesto que nadie pidió.
Lo que suelen preguntarnos.
Dígame la web y yo le digo qué falla.
Cuarenta y ocho horas laborables, cero euros y ninguna llamada. Solo el informe.
